Compré ese vino tan caro, lo tomé, y no me gustó.

¿Alguna vez le sucedió lo que dice el título de la columna? ¿Alguna vez le gustó más el vino que toma en su casa cenando todos los días, que ese tan espectacular que le habían recomendado? Y sí…puede suceder, de hecho sucede a menudo. Y no solo por una cuestión de subjetividad. ¿Un vino caro, es un gran vino? En esta nota vamos a descubrir si un vino de alto precio es sinónimo de calidad, y qué es lo que determina su valor. ¿Si un vino es caro, me tiene que gustar?

Como corresponde, comencemos por el principio. Vamos a suponer que somos dueños de una bodega. Tenemos algunas hectáreas en Mendoza, donde decidimos plantar vides. Esa extensión de tierra, por supuesto, tiene un valor. Y ese valor no es el mismo en toda la provincia, ni en todas las provincias. Como queremos estar a la vanguardia de la moda, nuestro viñedo se encontrará en el afamado Valle deUco, el cual es hoy por hoy el oasis vitivinícola argentino.

Primer factor determinante de precio.

Una vez que tengamos nuestra tierra, vamos a plantar las vides. Y acá viene un punto crucial. ¿Qué densidad de plantación vamos a querer que tenga nuestro viñedo? ¿Cuántos racimos vamos a querer que produzca cada planta? ¿De qué edades van a ser nuestras vides? A medida que la vid va envejeciendo suceden fundamentalmente dos cosas: por un lado sus raíces calan más profundo en la tierra, llegando a estratos de suelo mas interesantes para el gusto y el aroma, y por otro lado van regulando su producción, entregando menos racimos pero más concentrados, o sea, de mayor calidad (por estos motivos en muchos vinos se especifica la edad de sus vides). Por supuesto que, a menos racimos, menos botellas.

Segundo factor determinante de precio.

Tenemos que equipar nuestro viñedo. Necesitamos las telas antigranizo (para no correr riesgos de perder la producción), sistema de riego por goteo (el más recomendado para la vid), fertilizantes y remedios para la planta (naturales o químicos), y un sistema antihelada. También necesitamos mínimamente algún medio de transporte, para llevar las uvas del viñedo a la bodega, por más cerca que se encuentre. Ya equipamos nuestro terruño.

Tercer factor determinante de precio.

Como vamos a producir uvas y vinos de alta calidad, no utilizaremos máquinas cosechadoras, puesto que dañan parcialmente tanto a las plantas como a sus frutos. Vamos a realizar la cosecha manual. Para esto necesitamos mano de obra, y este es uno de los componentes más caros. Y no solo en la cosecha. Durante el año se hacen distintos trabajos en el viñedo como ser: raleos, desbrotes, manejo de canopia, ataduras, curaciones, fertilizaciones acorde al tipo de vid cultivada, etc. Y aún nos faltan dos personas muy importantes en nuestro equipo humano: el ingeniero agrónomo y el enólogo. Y queremos un enólogo de renombre. Ahora ya tenemos nuestro staff completo (sin empleados administrativos).

Cuarto factor determinante de precio.

Claro está, tenemos que armar nuestra bodega con tanques de acero inoxidable para producir el vino, barricas de roble francés y americano para añejarlo, máquinas para embotellarlo, y también botellas, corchos, etiquetas, cápsulas, entre otros menesteres necesarios para transformar el jugo de uva en vino. Para que Usted tenga un pequeño dato: cada barrica de roble francés cuesta unos 900 Euros, y duran alrededor de 5 años. Ya equipamos la bodega.

Quinto factor determinante de precio.

Aún no hemos comenzado a producir nuestro gran vino, pero ya tenemos en mente a qué valor lo sacaremos al mercado…sin haberlo probado. De todos modos, conciderando la materia prima y los métodos de producción que tenemos, muy posiblemente obtengamos un buen resultado. O no.

Seamos optimistas. Supongamos que cosechamos en los meses de marzo y abril, el clima durante el año nos ayudó a una excelente producción, y ahora estamos en junio. Nuestro jugo de uva se transformó en vino, el ingeniero agrónomo y el enólogo hicieron un gran trabajo. Tenemos, a nuestro entender, un vino excelente. Y ahora vienen estrategias de mercadeo: ¿sacamos este producto al mercado con una buena relación precio-calidad (ganando dinero, claro está), o lo colocamos en el segmento ultra-premium para posicionar la marca allá arriba? En este punto, cada bodega elige un camino. Pueden optar también entre exportar la producción o trabajar el mercado interno. Las opciones son muy variadas.

Digamos que obtuvimos un vino de gran cuerpo, profundos aromas y variados gustos. Gran exponente para la guarda. Ahora cada persona deberá decir si le gusta o no. Puede que a Usted le resulte fascinante, riquísimo, o tal vez poco ácido, o muy denso, o muy alcohólico, o muy complejo, o desequilibrado. Puede suceder que diga “para mí este vino no vale lo que cuesta”, o “pagaría el doble por este vino”.

Sepa Usted que todos los vinos tienen una porción de su valor fijado antes de ser producidos, sobe todo en bodegas no tan grandes, donde la incidencia de costos es mayor. Pero en líneas generales, en Argentina las bodegas son coherentes entre la calidad y el precio de un vino a la hora de fijar los mismos. Esto no quiere decir bajo ningún punto de vista que ese vino a Usted le guste más que otro de menor valor.

Le aseguro que en una degustación a ciegas, donde se testean los vinos sin saber cuales son ni su precio hasta terminada la misma, las opiniones son tan variadas como los individuos que participan, sean “expertos” o no. Y obviamente, al final vienen las sorpresas.

mr-michaels-cava-008

Por Diego Di Giacomo

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